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Historias increíbles: La ficción que se volvió realidad

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Hey babies! Sí, sé que hace mil que no escribo pero es que las ganas de hacerlo han ido y viniendo, aunque mayormente el problema ha sido mi vicio a un videojuego que, quien me siga en Instagram, sabrá a cuál me refiero, pero bueno... tampoco quería dejar pasar la oportunidad de hacer este post para celebrar (a ver... celebrar tampoco es la palabra correcta para una tragedia, ¿verdad?) el 113º aniversario del hundimiento del Titanic y, aprovechando que tengo esta sección tan chula que empecé hace un tiempo llamada "Historias increíbles" sacando historias del libro más increíble del mundo y donde mencionan a ese mastodóntico barco, pero... curiosamente no es el Titanic, yo ahí lo dejo...

Un escritor predijo su muerte en el choque contra un iceberg

Un palacio flotante zarpó de Southampton en 1898, en su viaje inaugural. Era el mayor y más grandioso transatlántico jamás construido, con instalaciones lujosas. Pero el navío, que transportaba a pasajeros poseedores de grandes fortunas, nunca llegó a su destino: su casco se rompió al chocar con un iceberg y el barco se hundió, con una gran pérdida de vidas.

Ese transatlántico existía solo en papel, fruto de la imaginación de un novelista llamado Morgan Robertson, que llamó Titan a su barco de ficción y Futility (Futilidad) a la obra que escribió.

Tanto la ficción como la futilidad iban a convertirse en una terrible realidad. Catorce años después, un auténtico transatlántico de lujo partió en un viaje inaugural similar. También llevaba a bordo pasajeros adinerados. También chocó contra un iceberg y se hundió; y, tal como en la novela de Robertson, el desastre causó la pérdida de innumerables vidas, ya que el barco no disponía de suficientes botes salvavidas. La tragedia ocurrió en la noche del 10 de abril de 1912. El barco era el Titanic.

La premonición de un pasajero

El Titan de la novela de Robertson presentaba, además del nombre, muchos otros paralelismos con el verdadero Titanic. Ambos tenían aproximadamente el mismo tamaño, alcanzaban la misma velocidad y poseían la misma capacidad, lo que les permitía transportar cerca de 3000 pasajeros. Ambos eran considerados "insumergibles", y ambos se hundieron exactamente en el mismo lugar del Atlántico Norte.

Pero las extrañas coincidencias no terminan ahí. El famoso periodista W.T. Stead publicó, en 1892, una historia que resultó ser una inquietante predicción del desastre del Titanic. Stead, un espiritista, fue también una de las 1513 personas que perecieron cuando el Titanic se hundió.

Evocación salvadora

Ni la novela de horror de Robertson ni el relato profético de Stead sirvieron de advertencia al comandante del Titanic en 1912. Pero el recuerdo de aquella aterradora tragedia salvó otro navío en circunstancias semejantes, 23 años más tarde.

Un joven marinero llamado William Reeves se encontraba vigilando la proa de un barco de carga que viajaba de Tyneside a Canadá en 1935. Corría el mes de abril, el mes de los desastres contra icebergs —reales o ficticios—, que asombraban el espíritu del joven Reeves mientras hacía su guardia solitaria en la proa del carguero rumbo a Canadá. Su guardia debía terminar a medianoche, la misma hora en que, según sabía, el Titanic había chocado con el iceberg, en un mar igualmente tranquilo.

Estos pensamientos tomaron forma y crecieron como presagios temibles en la mente del marinero, que continuaba su guardia solitaria. Sus ojos, cansados y enrojecidos, escrutaban el horizonte en busca de alguna señal de peligro, sin divisar nada más que una oscuridad impenetrable y sin horizonte. Tuvo miedo de hacer sonar la alarma, temiendo las burlas de sus compañeros. Y también tuvo miedo de no hacerlo.

De pronto, recordó la fecha exacta en la que el Titanic se hundió: el 10 de abril de 1912. La coincidencia era terrible: ese era el día en que él había nacido. La creciente sensación de fatalismo se apoderó de Reeves hasta convertirse en una certeza aterradora. Dio la voz de alarma y el timonel mandó dar marcha atrás a toda velocidad. El navío se detuvo en un remolino de espuma, a escasos metros de un iceberg que se erguía amenazador en la oscuridad de la noche. Icebergs aún más aterradores rodeaban el carguero, y los rompehielos de Terra Nova tardaron nueve días en despejar el camino para el barco atrapado.

¿El nombre del pequeño navío que estuvo a punto de seguir el destino del Titanic? El Titanian.

El origen de Halloween

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Hey babies! Me parece mentira que estemos ya en Halloween, pero bueno, como habéis podido ver, he decidido rehacer el post que hice hace ya unos años respecto a esta época del año, ¿por qué? básicamente porque no estaba muy orgullosa de cómo había quedado y porque quería aprovechar que justo cae en jueves.

Halloween es la contracción de All Hallow's Eve (Víspera de Todos los Santos) también conocido como Noche de Brujas es una fiesta de origen pagano que se celebra todos los años el 31 de octubre y cuyas raíces provienen de un antiguo festival celta de hace más de 3000 años conocido como Samhain o Fin del verano en irlandés antiguo.

Origen

Aunque actualmente es un día de disfraces, dulces y un montón de "truco o trato", sus orígenes no son tan alegres. La fiesta se celebraba en Irlanda cuando terminaba la temporada de cosecha y daba comienzo el "año nuevo celta" coincidiendo con el solsticio de otoño. Se creía que durante esa noche los espíritus de los muertos podían caminar entre los vivos.

Los antiguos celtas creían que con la llegada de Samhain la línea que une este mundo con el de los muertos se estrechaba y los espíritus buenos y malos podían pasar a través de ella. Se cree que el uso de máscaras era para ahuyentar a los espíritus malignos. También se celebraban banquetes en las tumbas de los antepasados.

Los ritos sagrados celebrados tenían en sus orígenes un carácter purificador y religioso entre los que estaba la comunicación con los muertos, a los que se les ayudaba a encontrar el camino colocando velas encendidas en las ventanas.

Cuando llegó la ocupación romana a tierras celtas, la festividad se mezcló con las propias de los invasores como la fiesta de la cosecha, celebrada en honor a la diosa Pomona.

Los papas Gregorio III y Gregorio IV trataron de suplantar Halloween por la fiesta católica del Día de Todos los Santos que fue trasladada del 13 de mayo al 1 de noviembre.

La llegada a Estados Unidos

Esta festividad llegó a Estados Unidos y Canadá en 1840 a través de los inmigrantes irlandeses, pero no empezó a celebrarse de forma masiva hasta 1921, fecha en la que se celebró el primer desfile de Halloween en Minnesota.

Durante las décadas siguientes fue adquiriendo popularidad hasta que, en 1970, se produjo su internalización gracias a series y películas. De hecho, en 1978 se estrenó la película Halloween de John Carpenter.

Países donde se celebra

Halloween se celebra principalmente en el mundo anglosajón: Estados Unidos, Canadá, Irlanda y Reino Unido, a excepción de Australia y Nueva Zelanda donde no está tan arraigado.

En España, por ejemplo, debido a su origen celta existen un gran número de tradiciones que se relacionan con los espíritus como las meigas y la Santa Compaña de Galicia. Ya en el siglo XVIII en Asturias, los niños pedían comida en las puertas de las casas durante esa noche portando lámparas en sus manos.. En Castilla, las casas eran decoradas con calabazas con agujeros simulando una cara y luego introducían una vela para invoca a los buenos espíritus y asustar a la gente. Y en muchos pueblos madrileños, la gente se vestía de negro y tocaba la campanilla hasta la madrugada, además, se llevaban luces a los cementerios para guiar a los muertos y se limpiaban las tumbas.

Jack O'Lantern

Para entender la tradición de las típicas calabazas, hay que remontarse hasta 1836, cuando en el periódico irlandes Dublin Penny Journal se publicó un cuento llamado Stingy Jack (Jack el Tacaño). Éste trataba de un hombre borracho y tacaño pero muy astuto llamado Jack que, por intentar ser más listo que el Diablo pagó un alto precio.

Según dicha historia, hace muchos siglos, vivía en Irlanda un borracho astuto y manipulador llamado Jack. Su mala fama era tal que despertó la curiosidad del mismísimo Diablo, quien decidió visitarle para comprobar personalmente si esa reputación era cierta: así, se presentó una noche ante Jack diciéndole que había venido a llevarse a su alma. Éste, a pesar de estar borracho, ideó un plan y le convenció para que le permitiera tomarse una última cerveza. El Diablo, que no se fiaba, adoptó la apariencia de un hombre y lo acompañó a un bar, pero cuando llegó el momento de pagar, Jack dijo que no llevaba dinero y pidió a su acompañante que se transformase en una moneda y, cuando el propietario del pub no mirase, volviera a su forma real y se reuniera con él. El Diablo así lo hizo, pero Jack, en vez de pagar con la moneda, se la metió en el bolsillo donde llevaba un crucifijo, impidiendo que el Diablo volviera a su forma. A cambio de liberarle, Jack pidió al Diablo que le perdonase la vida por otros diez años.

Humillado y deseoso de tomarse la revancha, el Diablo volvió al cabo de una década, pero de nuevo subestimó a aquel borracho y accedió a un último deseo: dejarle comer una manzana de un árbol cercano. Después de subirse a una rama, lanzó crucifijos a los pies del Diablo, inmovilizándolo. Éste no tuvo más remedio que aceptar de nuevo las exigencias de Jack, quien le hizo prometer que nunca se llevaría su alma al infierno. Harto del hombre, el diablo accedió y nunca volvió a por él.

Sin embargo, lo que el Diablo no logró lo hizo el alcohol, y llegó el día que Jack murió enfermo a causa de sus excesos. Debido a su comportamiento en vida, Dios le negó la entrada al cielo: entonces fue él mismo quien se dirigió a las puertas del infierno para pedir a su viejo némesis que le permitiera entrar... pero el Diablo le recordó su promesa de que nunca se llevaría su alma al infierno, el precio por haberle engañado sería vagar eternamente sin ser admitido en ningún lugar. Como única posesión, el Diablo le entregó un farolillo fabricado con un nabo en cuyo interior ardía una brasa eterna, para que alumbrara su camino.

Créditos: tikitakas | National Geographic

El origen del Ratoncito Pérez

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Hey babies! No sé cómo será en vuestros países, pero en España, si a un niño se le cae un diente de leche, un ratoncito mágico se lleva ese diente y le deja un pequeño regalo o una moneda a cambio, sé que por las Américas existe el hada de los dientes, pero desconozco completamente si hace el mismo trato con los niños o si se extiende más allá de ese país. Y yo, por curiosa, he decidido saber cuál fue el origen de ese simpático personaje.

Al parecer, sus orígenes se remontan a 1894, cuando Luis Coloma escribió un cuento a Alfonso XIII (al que su madre llamaba Budy), que por entonces tenía tan solo 8 años y había empezado a perder sus primeros dientes de leche. El protagonista de ese cuento era el Ratón Pérez. Esta tradición se ha mantenido y extendido hasta nuestros días, de manera que, actualmente, se celebra en gran parte de los países de habla hispana, donde también es conocido como el Ratón de los Dientes.

El Ayuntamiento de Madrid le rindió un homenaje a este ratoncito instalando una placa conmemorativa en la calle del Arenal, número 8, de Madrid, donde, Luis Coloma, situó la vivienda del roedor en su libro. A la placa le acompaña el siguiente texto:

Aquí vivía, en una caja de galletas, Ratón Pérez, según el cuento que el padre Coloma escribió para el niño Rey Alfonso XIII.

Ahora, son muchos los niños que le mandan cartas e incluso sus dientes a esa dirección. De esta forma se mantiene el objetivo de esta tradición: que los niños se sientan felices frente a la pérdida de un diente, porque a cambio recibirán un regalo, una moneda o una carta.

Y, más allá del detalle que reciben tras cada caída de diente, la figura del Ratoncito Pérez, también busca motivar a los más pequeños sobre la importancia de cuidar de sus dientes.

He visto que existen dos relatos de la historia, yo pondré la versión corta (que tengo mis sospechas que no es la original, pero, como comprenderéis, tampoco me voy a poner a escribir un relato de no se cuántas páginas), pero si os interesa la otra, podéis encontrarla en pdf gratis del Ayuntamiento de Madrid [aquí] (aunque es una adaptación del cuento original).

La versión corta dice así:
Érase una vez Pepito Pérez que era un pequeño ratoncito de ciudad, vivía con su familia en un agujerito de la pared de un edificio.

El agujero no era muy grande pero era muy cómodo, y allí no les faltaba la comida. Vivían junto a una panadería, por las noches él y su padre iban a coger harina y todo lo que encontraban para comer. Un día Pepito escuchó un gran alboroto en el piso de arriba. Y como ratón curioso que era trepó y trepó por las cañerías hasta llegar a la primera planta. Allí vio un montón de aparatos, sillones, flores, cuadros…, y parecía que alguien se iba a instalar allí.

Al día siguiente Pepito volvió a subir a ver qué era todo aquello, y descubrió algo que le gustó muchísimo. En el piso de arriba habían puesto una clínica dental. A partir de entonces todos los días subía a mirar todo lo que hacía el doctor y aprendía, volvía a mirar y apuntaba todo lo que podía en una pequeña liberta de cartón. Después practicaba con su familia lo que sabía. A su madre le limpió muy bien los dientes, a su hermanita le curó un dolor de muelas con un poquito de medicina.

Y así fue como el ratoncito Pérez se fue haciendo famoso. Venían ratones de todas partes para que los curara. Ratones de campo con una bolsita llena de comida para él, ratones de ciudad con sombrero y bastón, ratones pequeños, grandes, gordos, flacos… Todos querían que el ratoncito Pérez les arreglara la boca.

Pero entonces empezaron a venir ratones ancianos con un problema más grande. No tenían dientes y querían comer turrón, nueces, almendras, y todo lo que no podían comer desde que eran jóvenes. El ratoncito Pérez pensó y pensó cómo podía ayudar a estos ratones que confiaban en él. Y, como casi siempre que tenía una duda, subió a la clínica dental a mirar. Allí vio cómo el doctor le ponía unos dientes estupendos a un anciano. Esos dientes, no eran de personas, los hacían en una gran fábrica para los dentistas. Pero esos dientes, eran enormes y no le servían a él para nada.

Entonces, cuando ya se iba a ir a su casa sin encontrar la solución, apareció en la clínica un niño con su mamá. El niño quería que el doctor le quitara un diente de leche para que le saliera rápido el diente fuerte y grande. El doctor se lo quitó y se lo dio de recuerdo. El ratoncito Pérez encontró la solución: “Iré a la casa de ese niño y le compraré el diente”, pensó. Lo siguió por toda la ciudad y cuando por fin llegó a casa, se encontró con un enorme gato y no pudo entrar. El ratoncito Pérez se esperó a que todos se durmieran y entonces entró a la habitación del niño. El niño se había dormido mirando y mirando su diente, y lo había puesto debajo de su almohada. Al pobre ratoncito Pérez le costó mucho encontrar el diente, pero al fin lo encontró y le dejó al niño un bonito regalo.

A la mañana siguiente el niño vio el regalo y se puso contentísimo y se lo contó a todos sus amigos del colegio. Y a partir de ese día, todos los niños dejan sus dientes de leche debajo de la almohada. Y el ratoncito Pérez los recoge y les deja a cambio un bonito regalo.

El origen del retrete

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Hey babies! Siento que hace mil años que no subo un post de curiosidades, pero siento que todos, en algún momento del año, pasamos por épocas de procrastinación y se puede decir que me pasó a mí, así que, como dije en un post anterior, voy a aprovechar que ahora me siento con ganas de andar por aquí para subir cositas interesantes.

En el post de hoy tocaré un tema que me lleva intrigando desde hace unas semanas y es, ¿Cuál es el origen del retrete o inodoro? Porque es un aparato que usamos cada día de nuestras vidas (y si no, tienes un problema) y me intriga saber quién fue el genio que lo revolucionó todo en su día (porque no queráis saber cómo lo hacían en la edad media 😨).

Inodoro de Cummings
Si, como suele decirse, la civilización es la distancia que los humanos ponen entre ellos y sus excrementos, el retrete sería un buen indicador del nivel de esa civilización. Los romanos se acercaron mucho a la idea actual del inodoro con su sistema de letrinas públicas con agua corriente, que se llevaba de inmediato las deposiciones hacia una serie de cloacas subterráneas, de manera que los olores se mantenían en unos mínimos aceptables.

Pero con el colapso del Imperio, este sistema dejó de usarse y, durante siglos, los orinales se vaciaban por ventanas al grito de "¡Agua va!", lo que ayudó a propagar el tifus y toda clase de enfermedades infecciosas. En 1596, sir John Harrington, ahijado de la reina Isabel I, concibió un váter conectado a un depósito de agua que arrastraba los desechos al ser descargado. Lo instaló en el palacio real, pero el invento no llegó nunca a difundirse porque la reina -no se sabe porqué motivo- le negó la patente para fabricar más. Puede que, como se ha argumentado, la ausencia de redes de alcantarillado o de fosas sépticas hubiera frenado el uso a gran escala, pero también puede pensarse que las clases altas habrían imitado a la reina y el invento se habría difundido.

Dos siglos más tarde

Debieron pasar casi dos siglos para que otros inglés, Alexander Cummings, retomara la idea e inventara el primer inodoro moderno. Este relojero de Londres patentó en 1775 un retrete cuyo funcionamiento se regía por el mismo principio que el de Harrington: una descarga de agua limpia arrastraba los desechos. Su gran innovación fue que el desagüe se hacía a través de un sifón, una tubería en forma de "S" que permite mantener el nivel de líquido en la taza, creando una barrera de agua limpia que impide que los malos olores vuelvan hacia el sanitario. Eso permitió instalar el retrete en la propia vivienda sin problemas.

Cummings instaló sus inodoros en muebles de madera que los ocultaban de la vista cuando no eran usados y que contenían el dispositivo que activaba el mecanismo de descarga y desagüe. Sin embargo, el sistema no era perfecto, pues la cisterna goteaba con frecuencia y la válvula instalada en el fondo de la taza para cerrar el sifón solía atascarse.

Un modelo mejorado

Retrete de Bramah
Joseph Bramah, un ebanista que había instalado varias unidades del retrete de Cummings, se fijó en los defectos de su diseño e ideó una válvula mucho más eficaz para cerrar el sifón, que se mantenía limpia gracias al flujo del agua. Bramah añadió, además, una segunda válvula para cerrar la cisterna, evitando las filtraciones.

Las articulaciones de estas válvulas, que funcionaban mediante muelles, estaban diseñadas para permanecer siempre secas, de manera que no se bloqueasen durante el invierno, cuando el agua llegaba a congelarse. Una palanca abría ambas válvulas a la vez y el chorro de agua llegaba al fondo del inodoro a través de un orificio cubierto por una placa de metal que evitaba salpicaduras fuera de la taza. En 1778, Bramah patentó su modelo y lo comercializó con cierto éxito, pues era más fácil de manejar y más eficaz que el de Cummings. El diseño no dejó de perfeccionarse.

Albert Giblin creó un modelo en 1819 muy similar a los actuales, sin válvulas en la taza. En 1849, Thomas Twyford fabricó los primeros inodoros de cerámica. En la década de 1880, Thomas Crapper, que había adquirido la patente de Giblin, inventó el flotante, el corcho que sirve para cerrar automáticamente el flujo de agua en la cisterna.

Más transcendental fue la ley del Parlamento Británico de 1848 que obligó a instalar inodoros en las nuevas viviendas, aunque pasarían décadas antes de que el water closet o "armario del agua" llegara a todas las casas.

Fuente: National Geographic

50 años de una Revolución

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Hey babies! No era para publicar ningún post porque sigo de viaje (de hecho estoy escribiendo esto esperando la hora para irnos al aeropuerto) y mucho menos repostear nada, pero me he dado cuenta de que el 25 de abril justo caía en jueves y como es una fecha importante para Portugal , why not? Además este año se cumplen los 50 años de lo ocurrido y qué más especial que eso.

Hoy vengo con una entrada especialmente importante para mí, porque afectó a todo mi país, Portugal, y no es más que la Revolución de los Claveles, porque, para quién no lo sepa, el país estuvo en una dictadura más de 40 años y he pensado que estaría bien que, en vez de explicar las cosas tal cual están en Wikipedia, lo que es interesante, pero sé que a mucha gente le parece aburrido, ¿por qué no hacerlo con una cronología y datos importantes sobre lo ocurrido?

Dictadura de Salazar

El salazarismo, dirigido por el profesor universitario Antônio de Oliveira Salazar, comenzó en 1933. En 1928, Salazar comenzó a dirigir en Ministerio de Finanzas y se destacó en esta tarea como resultado de las medidas que implementó, logrando estabilizar la economía del país.

En 1932, fue nombrado Presidente del Consejo de Ministros y, de acuerdo con la nueva Constitución en 1933, alcanzó plenos poderes.

El autoritarismo, la censura, la represión, el exilio, la guerra colonial fueron algunas de las características del salazarismo. Además, para controlar a la población, PIDE (la Policía Internacional de Defensa del Estado), la policía política, actuaba contra ellos.

El gobierno de Salazar, también conocido por Estado Novo, duró 41 años. Después del retiro del entonces dictador Salazar, quien sufrió un derrame cerebral en 1968 y murió en 1970, fue sustituido por Marcelo Caetano.

Cronología

El día 25 de abril de 1974 fue la fecha marcada para un cambio decisivo en la historia de Portugal. Un grupo de militares, en su mayoría capitanes, decidió dar un golpe definitivo al régimen político vigente. A finales del día 24, el Estado Mayor del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) se instaló en el Puesto de Comando ubicado en el Regimiento de Ingeniería 1 (RE 1) para dirigir las fuerzas de la revuelta.

00:25 - Eran dos señales combinadas para el inicio de la revuelta. La primera se escuchó a las 22:55 del día 24 de abril cuando Emissores Associados de Lisboa emitió la canción de Paulo Carvalho "E Depois do Adeus".
En el programa Limite de la Rádio Renascença, Leite de Vasconcelos lanzó la segunda y última contraseña para el inicio del golpe de estado, la canción Grândola, Vila Morena, de Zeca Afonso.
00:30 - La Escola Prática de Administração Militar se hace cargo de los estudios de la RTP en Lisboa, uno de los puntos estratégicos de la operación.

04:26 - La Rádio Clube Português emite el primer comunicado del MFA, leído por Joaquim Furtado.
Esta emisora fue conquistada, sin incidentes, cerca de las 3 de la madrugada por el 10º Grupo de Comandos liderado por el capitán Santos Coelho acompañado por el teniente coronel Sacramento Gomes, los mayores Costa Neves y Campos Moura, los capitanes Correia Pombinho, Mendonça de Carvalho, Santos Silva y Santos Ferreira, todos oficiales de la Fuerza Aérea.
06:00 - Una fila de tanques y tropas transportadas desde la Escola Prática de Cavalaria (EPC) se instala en la Plaza del Comercio, Lisboa. Corta el acceso a los ministerios, Banco de Portugal, Marconi, al Ayuntamiento de Lisboa y Primera División de la PSP (Polícia de Seguridad Pública). Marcelo Caetano, líder del Gobierno, se refugia en el Comando General de la GNR (Guarda Nacional Republicana), en el Largo do Carmo.

09:00 - La fragata Almirante Gago Coutinho toma posición en el Tajo frente a las fuerzas de Salgueiro Maia instaladas en la Plaza del Comercio.
09:35 - Una fuerza compuesta por cuatro tanques M47 llegó a la Plaza del Comercio, así como una compañía de francotiradores del Regimiento de Infantería 1 y algunos pelotones de la Policía Militar. Dos de esos tanques, comandados por el mayor Pato Anselmo, se encontraban en Ribeira das Naus, los otros dos se colocaron en la Calle do Arsenal, frente a las fuerzas de Salgueiro Maia. En la Avenida Ribeira das Naus, las fuerzas del régimen fueron llamadas a unirse a la revuelta.

10:30 - El mayor Pato Anselmo se rinde y los dos tanques en Ribeira das Naus y las tropas que lo acompañan pasan al lado de las fuerzas del MFA, bajo en mando de Salgueiro Maia.

11:00 - En la Calle do Arsenal, ocurrieron los momentos de mayor tensión entre las fuerzas del régimen y los rebeldes. Después de varios intentos de negociación y amenazas de fuego por parte de las tropas del régimen, su comandante, Junqueira dos Reis, incapaz de obligar a sus hombres a disparar con tanques que no se unieran al MFA, permaneció en el lugar de los hechos sin tomar ninguna otra iniciativa.
11:30 - Salgueiro Maia se traslada con la unidad de la Escola Prática de Cavalaria (EPC) a la Plaza do Carmo. Las unidades restantes, bajo el mando de Jaime Neves, sitiaron el cuartel general de la Legião Portuguesa que se rinde sin mucha resistencia.

15:10 - En la Plaza do Carmo, frente al cuartel del Comando General de la GNR, Salgueiro Maia solicita la rendición de Marcelo Caetano.

16:00 - El pueblo que desde el principio acompañaba los acontecimientos, llena completamente la Plaza do Carmo apoyando el Movimiento de las Fuerzas Armadas.

17:45 - El general António de Spínola llega a la Plaza do Carmo para aceptar la rendición de Marcelo Caetano.

19:00 - Marcelo Caetano, así como los ministros Rui Patrício y Moreira Baptista fueron llevados en un vehículo blindado al cuartel de la Pontinha.
20:00 - En la Rádio Clube Português emite la proclamación de MFA:
... el Movimiento de las Fuerzas Armadas, que acaba de cumplir con éxito la más importante de las misiones cívicas de los últimos años en nuestra historia, proclama la Nación su intención de llegar a cabo, hasta su completa realización, un programa de salvación del país y de la restitución al pueblo portugués de las libertades cívicas de las que habían sido privados.
20:30 - En la Calle António Maria Cardoso, en la sede de PIDE-DGS, policía política se resiste al ejército del MFA, abriendo fuego causando 4 muertos y decenas de heridos entre militares y civiles que se habían unido allí. Solo a la mañana siguiente se pudo controlar la situación con la rendición de PIDE-DGS.

01:30 - La Junta de Salvação Nacional hizo la primera declaración al país en la RTP.
Terminaba así el día que quedó conocido como la "Revolución de los Claveles".

Origen del nombre

La Revolución de los Claveles ocurrió prácticamente sin violencia, como hemos podido ver, sólo hubo cuatro muertos. Ante una victoria rápida y sin hostilidades, dicen que una florista empezó a ofrecer flores a los soldados, dichas flores fueron puestas en los cañones de los rifles. Los ciudadanos que salieron a las calles, también tomaron claveles y, por ese hecho, esa flor se convirtió en el símbolo y en el nombre de la revolución.

Música

La Revolución de los Claveles estuvo marcada por la música. La canción Grândola, Vila Morena, de Zeca Afonso, se convirtió en el himno de la revolución, siendo así muy conocida en Portugal. 
Aquí te dejo la letra de la canción, así como un video con la canción original:

Grândola, vila morena
Terra da fraternidade
O povo é quem mais ordena
Dentro de ti, ó cidade

Dentro de ti, ó cidade
O povo é quem mais ordena
Terra da fraternidade
Grândola, vila morena


Em cada esquina, um amigo
Em cada rosto, igualdade
Grândola, vila morena
Terra da fraternidade

Terra da fraternidade
Grândola, vila morena
En cada rosto, igualdade
O poco é quem mais ordena

À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade
Jurei ter por companheira
Grândola, a tua vontade

Grândola a tua vontade
Jurei ter por companheira
À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade.



Fuentes: todamateria | RTP

Petrichor: El olor de la lluvia

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Hey babies! Esta entrada la escribí hace unos años y el año pasado la actualicé y hoy quise rescatarla porque se acerca el otoño, lo que significa que el calor se va yendo (poco a poco, todo hay que decirlo) y aprovechando eso y que justamente hoy (cuando estoy escribiendo la entradilla del post) ha llovido bastante pues, ¿qué mejor momento?.

Para quien no lo sepa, soy una de esas personas odiosas que cuando llueve es feliz, porque sí, me encanta la lluvia, el olor a ozono que se respira en el ambiente, el aire fresco que trae consigo y también porque me trae muy buenos recuerdos de mi infancia, de un lugar al cual nunca volveré pero al que siempre soñaré con volver... por eso he decidido traer esta entrada para saber de dónde sale ese olor tan característico que siempre hay cuando llueve... o incluso antes de que lo haga.

Imagínate que llueve, escuchas el sonido de las gotas de agua golpeando el suelo, sientes el frescor en el ambiente y, sobre todo, recuerdas el olor a lluvia. Ese olor es bastante característico y le resulta agradable a una parte importante de la población. Podemos aprovechar esta lluvia imaginaria y preguntarnos: ¿Qué es el olor a lluvia y por qué nos resulta tan agradable?

Cuando llueve, se producen diferentes procesos que liberan compuestos químicos en el aire. Pero de toda esta variedad de moléculas aromáticas, el "olor a lluvia" y al que nos referimos es una mezcla de compuestos concreta, que en ciencia se conoce como petrichor, bautizada así por un equipo de investigadores australianos que fue el primero en investigar sobre este tema.

El otro petrichor se produce por una combinación de unas pocas moléculas químicas producidas durante la lluvia. El olor de lluvia es más intenso cuando se está en el campo rodeado de vegetación y especialmente cuando lleva un tiempo sin llover, esto es debido a que los componentes químicos del olor a lluvia provienen de las plantas y de la tierra. Durante una sequía, las plantas segregan diferentes aceites que se ven liberados al aire cuando llueve, siendo interpretadas por nuestro cerebro como un olor agradable. No todos los componentes provienen de las plantas, a este cóctel de olores se le suma el de las sustancias de desecho de unas bacterias que viven en la tierra llamadas actinomicetos.
La intensidad de la tormenta importa a la hora de producir un olor de lluvia agradable, la típica tormenta de rayos y truenos deja un olor mucho más fuerte que una ligera llovizna. La culpa es del último componente del olor a lluvia, un tristemente conocido por culpa del calentamiento global: el ozono.

El ozono es una molécula formada por tres átomos de oxígeno, parecida a la molécula de oxígeno del aire que está formada por dos átomos de oxígeno. Aunque estas moléculas se parezcan, no son intercambiables: en una habitación llena de ozono no lograríamos respirar. Cuando hay una tormenta con rayos, la electricidad que se produce es capaz de romper las moléculas de agua de las nubes (formadas por átomos de hidrógeno y oxígeno) formando átomos libres de oxígeno muy reactivos, que mediante una serie de reacciones químicas con el oxígeno común acaban formando moléculas de ozono.

El ozono es ligeramente azulado y tiene un olor parecido al cloro de las piscinas. Precisamente este olor es capaz de unirse al olor petrichor y aumentar su intensidad. Además, las moléculas de ozono pueden viajar por la atmósfera desde la zona de la tormenta, por eso si olemos a lluvia antes de una tormenta, realmente lo que captamos es el ozono de la tormenta cercana atraído por el viento.

La composición del olor a lluvia es conocida, pero el motivo por el que nos resulta agradable es desconocido. Se cree que es debido al efecto positivo que tiene la lluvia para las cosechas a lo largo de la historia de la humanidad, pero realmente todo son conjeturas. Quizá algún día podamos explicar el motivo, mientras, lo mejor que podemos hacer es mirar por la ventana y ver la lluvia caer.


PD: La foto de portada la hice yo 😎 (Es el río Sabor, en Portugal)
Fuente: Omicrono

Seis sitios que visitar en Mallorca

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Hey babies! Si este verano os apetece viajar o tenéis pensado hacerlo y uno de vuestros destinos es Mallorca, aquí os traigo seis sitios emblemáticos que debéis visitar si venís a la isla (aparte de las playas, por supuesto) 💕

Catedral de Mallorca

Aunque no seas religioso, la Catedral de Mallorca es el edificio más emblemático de toda la isla y una de las más destacadas joyas del estilo gótico. Durante todo el año se programan diferentes tipos de visitas guiadas donde podrás descubrir todos sus secretos.

También es conocida como La Seu, se empezó a construir en el siglo XIII y se terminó en la década de 1630. Durante siglos ha ido incorporando formas culturales de las épocas moderna y contemporánea, entre las que destacan el gran rosetón (que es la protagonista de la Festa de la Llum) y los trabajos de Gaudí y de Barceló.



Castell de Bellver

Hoy en día es una de las visitas obligadas, no solo por sus impresionantes vistas, sino también para los amantes de la música, ya que es habitual que se hagan conciertos en el patio durante la época de verano.

Su construcción, dispuesta alrededor de un patio central, presenta dos niveles: la planta baja con arcos de medio punto y techos planos, y la superior con arcos apuntados y cubierta con bóvedas de crucería al más puro estilo gótico. El edificio y el bosque fueron cedidos por el Estado al Ajuntament de Palma en 1931, que lo convirtió en la sede del Museo de Historia de la Ciudad y de la Colección Despuig de escultura clásica.



Santuari de Cura

Este santuario corona la cima del Puig de Randa: la elevación de mayor altura del centro de la isla y se considera una de las montañas sagradas de Mallorca. Cerca de la cima hay restos de un castillo de defensa del período islámico y desde la conquista de Jaime I (1229) hay indicios de que esta montaña, la cual aún conserva cuevas, eremitorios y santuarios, era el espacio ideal para experimentar una vida contemplativa. Es más, la primera referencia que confirma esa hipótesis aparece en un texto de Ramón Llull.



Cuevas del Drach

Estas cuevas ya eran conocidas en la Edad Media, y fueron exploradas en el año 1880 por M.F. Will y en 1896 por E.A. Martel. Décadas después se acondicionaron para poder ser visitadas, abriendo un nuevo acceso de entrada, trazando caminos y escaleras.

Su visita dura aproximadamente una hora, y el recorrido es de unos 1.200 metros. Además, incluye un concierto de música clásica (que se celebra desde 1935) y un paseo en barca a través del lago Martel.



Santuari Sant Salvador

Este santuario es un monasterio de mediados del siglo XIV que fue construido en la época de la peste negra, cuando se creía que la altura mantendría a raya la enfermedad. Está situado en el municipio de Felanitx, en la cima del Puig de Salvador, a 509 metros sobre el nivel del mar y sus vistas son espectaculares.



Valldemossa

Considerado como uno de los pueblos más bonitos de Mallorca y se encuentra a tan solo 17 kilómetros de la capital de la isla. Es conocido por haber acogido e inspirado a muchos artistas como Miguel de Unamuno, Rubén Darío, Azorín o Fréderic Chopin.

Su edificio más emblemático es la Cartuja, localizado en el centro del pueblo, el cual alberga dentro la celda número cuatro que acoge el museo de Fréderic Chopin.







Las historias del Titanic

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Hey babies! Han pasado ya más de 20 años del estreno de la película Titanic y unos años más tarde salió un reportaje en una revista sobre historias conmovedoras de personas que fueron pasajeros de este gran barco y que sus supervivientes lograron dar a conocer... pues bien, este reportaje lo había replicado en un antiguo blog y hoy he decidido rescatarlo para conmemorar los más de cien años que han pasado desde lo sucedido y también porque es una tragedia que siempre me ha llamado la atención, sobre todo al saber que la película estaba basada en hechos reales. Espero de todo corazón que os agrade y que os toque un poquito la fibra sensible.

El que en su época fue considerado como el mejor barco del mundo, no llegó a finalizar su viaje inaugural. Un iceberg se cruzó en el destino del Titanic y de las 2.228 personas (entre pasajeros y tripulantes) que llevaba a bordo. El hundimiento de aquel coloso de los mares el 15 de abril de 1912 provocó 1.523 muertes y marcó para siempre la existencia de los supervivientes. Tras más de cien años después del fatal accidente, las historias personales de los afectados por aquella tragedia siguen poniendo la piel de gallina.


La fatídica luna de miel de una pareja española


A principios de 1912, los madrileños Víctor Peñasco, de 24 años, y María Josefa Pérez de Soto, de 22 años, se encontraban de luna de miel por Europa y, a su llegada a París, quedaron fascinados por las maravillas que se comentaban sobre el Titanic, que estaba a punto de emprender su primer viaje. Dado que el dinero no era problema para el matrimonio, pues pertenecían a sendas adineradas familias españolas, decidieron prolongar el viaje de novios para embarcarse en aquel paraíso flotante desoyendo las advertencias que les había hecho la madre de Víctor, Purificación Castellana:
Id en todo lo que queráis, menos en barco.
Dijo embargada por el terrible presentimiento de que el mar les depararía un gran peligro. Pero la pareja desoyó su consejo.

Tras adquirir un billete de primera clase en el Titanic que les costó 108 libras (unos 130€, una fortuna en aquella época), encontraron la manera de esconder a Purificación aquel viaje. Dejaron a su criado en la capital francesa para que, semana a semana, fuera enviando postales a Madrid en las que la pareja relataba actividades que estaban llevando a cabo en la ciudad. Víctor y Josefa embarcaron en el puerto galo de Cherburgo, la segunda escala del barco, que había partido desde la localidad británica de Southampton.
Era todo increíble, precioso y la gente, bueno, lo mejor de lo mejor de todo el mundo.
Contaba la joven.

Al ser pasajeros de primera, el matrimonio disfrutaba de cenas amenizadas por una gran orquestra. A las 23:40 horas de la hora de aquel 14 de abril hacía pocos minutos que habían abandonado el salón cuando notaron una leve sacudida, y al poco, advirtieron que el barco se había parado. Josefa ya estaba en la cama, pero Víctor, que se estaba desvistiendo, salió del camarote para ver qué pasaba. Tras comprobar que en la cubierta la gente se agolpaba para subir a los botes salvavidas, fue a buscar a su esposa, quien sólo tuvo tiempo de ponerse un chal por encima del camisón. También avisó a Fermina, la criada que viajaba con ellos. Se abrieron paso entre el gentío que se peleaba por acceder a los botes y Víctor logró que Josefa y Fermina accedieran al número 8. Él estuvo a punto de subir, pero al final, cedió su lugar a una mujer que llevaba a un niño en brazos.
Adiós, Pepita.
Le dijo, confiando en encontrar sitio en otra barca.

Ya en el agua, Josefa tuvo el presentimiento de que no volverá a verlo y rompió a llorar desconsoladamente.
La señora Peñasco empezó a chillar el nombre de su marido. Fue terrible. Me puse acurrucada junto a ella, tratando en lo posible de consolarla. ¡Pobre mujer! Sus sollozos ablandaron nuestros corazones y sus palabras eran imposibles de entenderse debido a su tristeza.
Relató la condesa de Rhodes, que se encontraba en la misma embarcación.

Totalmente abatida, Josefa también fue testigo de cómo la gente, desesperada, se lanzaba al mar. En aquellas latitudes, al sur de las costas de Terranova, el agua estaba a 4 grados y los que intentaban flotar en ella no sobrevivían por más de 15 minutos. Sus gritos de socorro y de dolor se clavaron en los tímpanos de los que habían conseguido subir a sus botes. A las 2 de la madrugada del 15 de abril, el Titanic se hundió por completo.
De pronto, se oyó un ruido enorme. Como si una montaña se viniera abajo. Cuando me decidí volver la cabeza, el barco había desaparecido como si se lo hubiera tragado una garganta misteriosa.
explicó Josefa Pérez de Soto.

Pocas horas después, la esposa de Víctor Peñasco y su criada eran recogidas por el Carpathia, el buque que oyó la llamada de socorro del Titanic y acudió a auxiliarlo. Josefa confiaba en reencontrarse con su marido en esa embarcación, pero no lo encontró allí ni en ninguno de los botes que llegaron después del suyo. Trasladada a Nueva York, también esperó que Víctor hubiera podido desplazarse hasta la ciudad por otros medios, pero la espera fue en vano. Nunca más volvió a verlo y el mar jamás devolvió su cadáver.


Una embarazada en su quinto mes de gestación


Casados desde septiembre de 1911, John Jacob Astor V, miembro de una rica familia de empresarios estadounidenses, y su segunda esposa, Madeleine Force, habían prolongado su luna de miel en Europa hasta que ella se quedó embarazada. Con la intención de que su primer vástago en común naciera en Estados Unidos, se embarcaron en el Titanic, cuyo destino final era Nueva York, ciudad donde residían. La segunda boda de John Jacob había despertado una fuerte polémica entre la alta sociedad de su país por la diferencia de edad entre los novios: él tenía 47 años y ella, 28. Para no ser centro de atención, la pareja había puesto tierra de por medio y había demorado su regreso.

Los Astor viajaban en el Titanic en compañía de un mayordomo, una criada, una enfermera y Kitty, un terrier al que Madeleine, embarazada en su quinto mes de gestación, tenía mucho cariño. En el momento en el que el barco colisionó con el iceberg, el matrimonio se encontraba descansado en su camarote. John Jacob salió en busca de información y, al volver, quiso calmar a su esposa diciéndole que no se habían producido daños serios. A pesar de todo, se pusieron los chalecos salvavidas y, tras pasar un rato en el gimnasio, salieron a cubierta.
Estamos más seguros aquí que en una de estas pequeñas barcas
Le comentó a su mujer.

A medida que pasaron los minutos fue cambiando de idea y, a las 1:45, cuando la proa de la nave ya estaba sumergida, le aconsejó subir a un bote para ponerse a salvo.

Madeleine y su enfermera se acomodaron en el número 8 y John Jacob le pidió al oficial Charles Lightotller, que se encargaba de coordinar las tareas, si él también podía embarcar para acompañar a su esposa dada su "condición delicada". Pero Lightotller se negó, fiel a la consigna recibida de dar preferencia a las mujeres y los niños, por lo que Astor se quedó en cubierta, despidiéndose de su esposa con un cariñoso beso. Kitty, su mascota, tampoco pudo subir al bote.

Consciente de que el tiempo era oro, el acaudalado empresario se puso a colaborar con la tripulación y cogió en volandas a dos hermanos de origen libanés de 12 y 14 años, para meterlos en una de las últimas barcas de zarparon. Éstos y otros supervivientes relataron que, mientras se alejaban del Titanic pudieron ver como Astor, resignado a su suerte, se encendía un cigarrillo mientras charlaba con otro pasajero.

Recogida por el Carpathia, Madeleine esperaba ansiosamente presenciar la llegada de su marido, pero no fue así. El Mackay-Bennett, uno de los barcos alquilados para recuperar los cadáveres, envió un telegrama el 22 de abril confirmando que se habían encontrado sus restos. Astor fue enterrado en el cementerio de Trinity Church, en Nueva York, la ciudad donde el 14 de agosto de 1912, Madeleine dio a luz a su hijo, John Jacob Astor VI.


Juntos durante toda la vida y ante la muerte


También a la alta sociedad estadounidense pertenecía el matrimonio Straus, de origen alemán. Isidor era copropietario, junto a su hermano, de los populares almacenes Macy's. En 1912, el empresario, de 67 años, su esposa, Ida, de 63, habían viajado a Alemania para acompañar a su nieta Beatrice, quien se quedó a estudiar allí. Fascinados con las noticias que les llegaban del Titanic, decidieron regresar a Estados Unidos en este maravilloso barco.

Padres de siete hijos, los Straus llevaban 41 años casados y siempre fueron una pareja muy unida. Cuando él se veía obligado a viajar por negocios, escribía a diario a su mujer, que le contestaba todas las cartas. La noche del 14 de abril, se encontraban en su camarote cuando fueron informados del accidente. Se pusieron los chalecos salvavidas y se dirigieron a cubierta para acceder a alguno de los botes de salvamento. Ida llegó poner el pie en el número 8, pero cambió de opinión al ver que mujeres más jóvenes con niños estaban esperando su turno para otras barcas. Isidor le insistió para que embarcase pero ella le contestó:
Hemos vivido juntos durante muchos años. Donde tú vayas, yo voy
Dándose las manos, la pareja se sentó en unas hamacas de cubierta y le pidió a un miembro de la tripulación que les atara los pies con una manta. Así esperaron a que llegara el final. El cuerpo de Isidor fue recuperado por el Mackay-Bennett, pero el de Ida nunca se encontró. Su historia relatada por los supervivientes, impactó a la opinión pública, que les dedicó homenajes de todo tipo. Al matrimonio se les erigió un monumento en el cementerio neoyorquino de Woodland, donde descansan los restos del empresario, en el que puede leerse la siguiente inscripción:
La inmensidad de las aguas no ahogan el amor, ni las grandes inundaciones lo engullirán


 

El padre que huía a EEUU con sus dos hijos


A diferencia de los Straus, Michel Navratil y sus dos hijos, Michel y Edmond, viajaban en segunda clase. Este sastre eslovaco establecido en la localidad francesa de Niza embarcó en el Titanic para huir a Estados Unidos con sus dos vástagos. Hacía muy poco que se había divorciado de su esposa, la italiana Marcelle Carretto, quien se había quedado con los niños. Aprovechando que pasaban con él la Pascua, decidió llevárselos y, tras atravesar Francia, llegaron a Southampton, donde compró los billetes para el barco, inscribiéndose como Louis M. Hoffman y sus dos hijos como Lolo y Louis.
¡Era un barco magnífico! Recuerdo que mi hermano y yo jugábamos en la cubierta posterior, estábamos encantados de estar allí. Una mañana, mientras desayunábamos huevos, vi que el mar estaba impresionante y me invadió una sensación de completo bienestar.
Explicaba el pequeño Michel -al que la familia llamaba Lolo-, que estaba a punto de cumplir 4 años. Dado que los niños sólo hablaban francés, su padre tuvo que recurrir a una ciudadana suiza, Berta Lehman, para que cuidara de ellos en los escasos momentos en que él no podía hacerse cargo. Cuando se produjo el choque, los pequeños estaban dormidos. Michel Navratil cogió a su primogénito en brazos y un hombre al que le pidió ayuda hizo lo mismo con Edmond (llamado Momon), de 2 años. Llevaron a los niños hasta el bote desplegable D, el último que arrió, y los colocaron allí. Navratil le dijo a Lolo:
Hijo mío, cuando vuestra madre venga a buscaros, que estoy seguro de que lo hará, dile que la amaba profundamente y todavía la amo. Dile que esperaba que ella nos siguiera para que pudiéramos vivir felices en la libertad y la paz del Nuevo Mundo.
Una vez en el agua, los pequeños se durmieron.
A la mañana siguiente, vi el Carpathia en el horizonte. Me subieron a bordo en algo parecido a un saco de patatas y pensé que aquello no estaba bien.
Recordaba el mayor de los hermanos. Ni Lolo ni Momon sabían hablar inglés y no pudieron contar su historia a las autoridades. Se los clasificó como los "huérfanos del Titanic", puesto que empezaron a pasar los días sin que ningún adulto los reclamara. Margaret Hays, una pasajera de primera clase que había sobrevivido, se ofreció a hacerse cargo de los pequeños hasta que apareciera algún familiar. Instalados en Nueva York, sus fotos fueron publicadas en periódicos de todo el mundo y Marcelle, su madre, los reconoció. La White Star Line, compañía a la que pertenecía el Titanic, se hizo cargo del pasaje que la llevó a Estados Unidos, donde se reunió con los niños el 16 de mayo.

Los Navratil regresaron de nuevo a Francia, donde Michel se doctoró en Psicología y Edmond trabajó como decorador antes de convertirse en arquitecto. El pequeño de los hermanos murió a los 43 años, en 1950, después de que su participación en la Segunda Guerra Mundial le dejara bastante maltrecha la salud. El mayor vivió hasta los 92 años, convirtiéndose en el último superviviente masculino en morir. Michel no tuvo fuerzas suficientes para volver a Estados Unidos y visitar la tumba de su padre hasta 1996, cuando ya tenía 88 años.


La ejemplar conducta del capitán Smith


La inmensa mayoría de supervivientes coincidieron en alabar la conducta ejemplar de los miembros de la tripulación del Titanic, que hicieron todo lo que estuvo en sus manos para salvar el mayor número de personas posibles. El capitán del barco, Edward John Smith, tenía 62 años y aquella travesía iba a ser la última antes de su jubilación. Cuando fue informado de los daños provocados por la colisión con el iceberg, mantuvo la calma ante su tripulación y ante los pasajeros y, megáfono en mano, enseguida empezó a organizar las tareas de evacuación. Poco antes de las 2 de la madrugada, ordenó lanzar un último cohete para facilitar al Carpathia la localización de los botes. Según los testigos, en ningún momento trató de salvar su vida y falleció a borde del barco que capitaneaba.

Con la misma entereza mostrada por Smith, la Wallace Hartley Band, la orquesta del barco, siguió tocando mientras el barco se hundía. Los siete músicos se situaron en el salón de primera clase, a la altura de la cubierta, e interpretaron piezas con el objetivo de calmar el pasaje. No pararon ni cuando el agua invadió la zona donde se encontraban. Los supervivientes recordaban que el último tema que pudieron oírles tocar fue el himno religioso "Nearer, My God, to Thee" (Más cerca de ti, Dios).


El oficial que volvió a buscar supervivientes


Tras colaborar activamente en las tareas de evacuación, el oficial Harold Godfrey Lowe quedó al mando del bote salvavidas número 14. Consciente de que el remolino que provocaría el hundimiento podía engullirlos, ordenó que la embarcación se alejara unas 150 yardas (137 metros). Después de que el Titanic desapareciera ante sus ojos, decidió volver para buscar más supervivientes. Logró rescatar con vida a cuatro de las personas que flotaban en el agua.
Hemos tardado demasiado
Se lamentó, seguro de que habría podido salvar a más gente. Fue el único oficial que, ya en el bote, tomó la iniciativa de regresar al epicentro de la tragedia.

El origen de San Valentín

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Es febrero lo que significa que estamos en el mes del amor, vamos que estamos en el mes de San Valentín, pero, ¿sabemos realmente el origen de por qué lo celebramos o directamente pensamos que es una invención de los grandes almacenes? Por ello me he puesto a investigar y hoy traigo su origen real o al menos lo que se cree que pueda ser su origen.

La leyenda más difundida o la más aceptada sobre su origen no tiene un final feliz. Es una historia de encierro, martirio y muerte que tuvo lugar en la Roma del siglo III, cuando el cristianismo se expandía rápidamente por el Imperio Romano, sin que sus dirigentes pudieran hacer nada por impedirlo.

Gobernaba en ese momento Claudio II Gótico (214-270 d.C.), que había llegado al trono en septiembre u octubre de 268, tras la muerte del emperador Galieno como resultado de una conspiración. Una de las medidas que impuso este emperador fue prohibir el matrimonio a sus soldados, en un momento de gravísima crisis que afectó profundamente a las relaciones económicas, sociales y políticas del Imperio, bajo la amenaza añadida de los alamanes, los godos y los galos.

Fue una etapa de inestabilidad que se plasmó en una gran cantidad de reinados breves, como el de Claudio, que apenas estuvo dos años en el poder, hasta su muerte en Sirmium a causa de una epidemia de peste o viruela (no está muy claro), mientras combatía a los vándalos. Bajo su mando, la legión romana tuvo que encarar todas estas amenazas y quería a su ejército al cien por cien. Por eso no se le ocurrió otra cosa que prohibir el matrimonio a sus soldados, bajo el pretexto de que, si estaban casados, pecaban de conservadores en el campo de batalla. El emperador creía, en aquellos momentos de acoso de las tribus germánicas, que los solteros eran más aguerridos y valientes, más dispuestos a jugarse la vida porque no estaban emocionalmente ligados a sus familias. Algo que no podía permitir con las fronteras continuamente acosadas.

Contra los bienes cristianos

En estas circunstancias es cuando surge la figura de Valentín, obispo de Terni (Italia) en una época en la que la prohibición contra las actividades de los cristiano se relajó levemente. Menos de una década antes, durante el reinado de Valeriano entre 253 y 260, se había originado una dura, cruenta e imprevista persecución contra ellos. Pero fue una cuestión recaudatoria más que religiosa, causada por la precaria situación económica del Imperio. Para intentar revertirla, el emperador ordenó secuestrar los bienes de los cristianos más ricos y asesinó a algunos mártires ilustres como el obispo Cipriano, el papa Sixto II y el diácono Lorenzo.

Cuando Valeriano murió en el 260, tras caer prisionero de los persas y ser convertido en esclavo, se instauró una época de paz que se prolongó durante cuarenta años, en la que se favoreció el desarrollo interno y externo de la Iglesia. De hecho, varios cristianos subieron a altos cargos del Estado y se mostraron hombres capaces y honestos. Pero entonces Claudio II prohibió el matrimonio de los soldados y aparece Valentín, el sacerdote que, ante tal injusticia, decide comenzar a casarlos a escondidas bajo el ritual cristiano. Quizá pensó que no tendría muchos problemas, teniendo en cuenta la época de aceptación y permisividad que se había iniciado. Muchos acudieron a él, convencidos de que no debían cumplir la orden del emperador.

Valentín adquirió gran prestigio en toda la ciudad, hasta que llamó la atención de Claudio II, que le hizo llamar para conocerle. El sacerdote aprovechó aquella visita para hacer propaganda de la fe cristiana e intentar convencer al soberano de que siguiera los pasos de Jesús. Y tuvo éxito, porque al principio consiguió que se sintiera atraído por aquella religión que la mayoría de los romanos e instituciones repudiaban. Pero, alertados porque aquellas ideas calaran en él, el propio Gobernador de Roma y los altos mandos del ejército organizaron una campaña de acoso contra Valentín, con el objetivo de presionar al soberano.

El emperador Claudio terminó cambiando de opinión y ordenó que el sacerdote fuera detenido. El encargado de darle caza fue Asterius. Una vez entre rejas, este oficial quiso dejarle en ridículo y le puso a prueba. Le retó a que le devolviese la vista a una de sus hijas, Julia, que había nacido ciega. Valentín aceptó y obró el milagro en nombre de Jesús. Asterius y su familia se quedaron tan impresionados que se convirtieron al cristianismo, corriendo el riesgo de lo que eso suponía.

Enamorado de su alumna

Mientras estuvo encerrado, el oficial le pidió al obispo de Terni que le diera clases a su hija Julia, con la vista recién recuperada. Estuvieron muchos días juntos durante aquel aprendizaje, hasta el punto de que Valentín se enamoró de la muchacha. Pero el juicio siguió adelante y el final no fue precisamente feliz. El sacerdote fue condenado a muerte, lapidado y decapitado el 14 de febrero del 269. La víspera de su ejecución, le envió una nota de despedida a la chica firmada con las palabras «de tu Valentín». Se cree que ese sería el origen de la expresión anglosajona «From Your Valentine» (de tu Valentín) que aparece al final de las cartas de amor y poemas que se envían los enamorados en la actualidad.
Se cree que fue enterrado en la Vía Flaminia, a las afueras de Roma, lo que hizo que durante la Edad Media, la puerta Flaminia fuese conocida como Puerta de San Valentín.

explica Jesús Hernández en su libro ¡Es la guerra!. Pero actualmente, el cuerpo de San Valentín se conserva en la Basílica con su mismo nombre en Terni. La fecha para la celebración del día de los enamorados es el 14 de febrero, sin embargo, no se estableció hasta más de dos siglos después, en concreto entre el 496 y el 498, cuando el papa Gelasio decidió honrar su muerte.

El Pontífice lo hizo también para acabar con una curiosa fiesta pagana que se celebraba desde hace siglos, derivada de los ritos en honor al Dios de la fertilidad: Lupercus. Ésta se celebraba el 15 de febrero y consistía en un sorteo mediante el cual cada chico escogía el nombre de una joven, la cual se convertía en su compañera sexual durante un año. La Santa Sede quiso acabar con esta celebración pagana y canonizó a San Valentín como patrón de los enamorados.

A partir de ahí, San Valentín se celebró durante mil quinientos años, hasta que la Iglesia Católica, consciente de las dudas que existían sobre la veracidad de la historia del obispo, acabó con ella de manera oficial en 1969. Y resucitó después por obra del comercio.

Fuente: ABC